Recuperarse después de una pelea o un espárring. Introducción.

Recuperarse después de una pelea o un espárring. Introducción.

¿Qué hacer para recuperarnos tras un espárring duro o una pelea?

En esta serie de artículos iremos desgranando las principales medidas que podemos tomar para recuperarnos correctamente de un espárring duro o una pelea. Idealmente, debemos hacer más de una de las actividades propuestas – si pueden ser todas, mejor.

Veamos primero la lista, de la que cada elemento será un artículo aparte, y empecemos con el primero de ellos, la Prevención.

  1. Prevención
  2. Alimentación y suplementos
  3. Hidratación
  4. Duchas frías y sauna
  5. Hielo / baños de hielo
  6. Masajes
  7. Estirar / Yoga
  8. Dormir
  9. Cardio suave
  10. Natación
  11. Salir a la Naturaleza
  12. Meditar
  13. Reposo

1) Prevención de lesiones

La intensidad del espárring debe ser acorde a nuestras necesidades

Si nos fijamos, todos los boxeadores profesionales, desde Mayweather pasando por Mickey García o el “Chino” Maidana (estos dos en la imagen, bajo la mirada de Robert García), usan protecciones para guantear, y por supuesto, bucal.

Esa es la diferencia entre una práctica responsable y otra que no lo es, ya que a largo plazo, en un deporte como el boxeo, cuanto menos castigo recibas, mejor.

Los espárrings no se tratan de una pelea, sinó de un campo de entrenamiento dónde se puede practicar y ser creativo sin temor a un castigo. Hay muchos tipos de espárring, y los hay que se asemejan (o ni siquiera se diferencian) de una pelea a plena potencia, sin embargo estos sólo deberían suceder en algunas fases de un campamento de boxeo para preparar una competencia, y en cualquier caso no entre boxeadores noveles que se suben para aprender (no para destrozarse).

Por lo tanto, el primer nivel de prevención es ajustar la intensidad de los espárrings siempre y en cada ocasión, para que sean acordes a nuestras necesidades y a nuestro nivel, y no como una manera de “probar quién es mejor”, tentación en la que no debe caerse. Para eso, está la competición.

Por lo tanto, cuando estamos aprendiendo a boxear, no deberíamos ir a lo loco, y debemos avanzar progresivamente a través de los meses y los años.

A veces sin embargo, algunos espárrings subirán de intensidad, y, al terminar, nos daremos cuenta de que estamos básicamente hechos polvo, magullados y agotados. Es normal.

Sin embargo, obviamente hay una gran diferencia entre intensidad con protecciones, e intensidad sin protecciones. Veamos qué protecciones nos servirán como medida preventiva de segundo nivel.

Las protecciones adecuadas

Debemos cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente (nuestras neuronas) para que se recuperen correctamente, o nuestra salud quedará comprometida, y nuestros esfuerzos se irán por el desagüe. En boxeo, correremos el riesgo de hacer crónicas ciertas lesiones (neurológicas especialmente), que pueden ser graves en el futuro si no tomamos las debidas precauciones (como el Párkinson, el Alzheimer, o las lesiones cerebrales).

El equipo que nos ayudará a capear el temporal y propiciar recuperaciones fáciles, duraderas, correctas, y sin sorpresas, es el siguiente, y no debería faltar (hay que ahorrar si es necesario para tenerlo):

  • El casco (los gimnasios suelen tener de sobra)
  • El protector bucal (barato y fácil de conseguir)
  • Unos guantes grandes, que protejan bién (de 14 onzas o 16 onzas)
  • Un protector de cintura (opcional, como el que vemos en la foto)

El entorno adecuado

Finalmente, parte de la prevención es estar a gusto con buenos profesores y compañeros que miran por el bienestar del otro. Ojo, es importante, y no siempre sucede, así que es un elemento significativo a la hora de buscar y decidirte por tu gimnasio.

Los espárrings deberían realizarse siempre bajo la supervisión del profe o de su ayudante (nunca sin supervisión). Ellos son los que saben cuándo parar la actividad, corregir la intensidad del momento, dar indicaciones, y los que os podrán aconsejar entre rounds o tras los rounds, así como dar agua.

Nuestro compañero de espáring, asímismo, deberá ser alguien de nuestro peso, edad y similar experiencia.

Si sabe más que nosotros, deberemos decirle claramente que estamos empezando y que nos permita trabajar. Si no nos hace caso, hay que parar el espárring, y no hay nada deshonroso en mirar por nuestra salud – con el tiempo les superaremos.

Si sabe menos, le diremos que esté tranquilo y que le permitiremos trabajar. Aunque cuidado, algunos noveles se sobreexcitan y van a por todas, hay que saber decirles que controlen, para aprender la técnica, que se tranquilicien.

Con un gesto, o un comentario, marcaremos la diferencia entre quedar lesionados o poder volver el día siguiente, así que no nos dé pena detener la actividad y comunicar claramente lo que necesitamos, para rebajar la intensidad.

Chequeo médico

No todos estaremos inclinados a hacernos un chequeo médico previo al boxeo, pero no estaría de más, para saber si tenemos alguna condición desfavorable.

Para obtener una información profesional y completa sobre nuestra capacidad, es recomendado comentarle a nuestro doctor que queremos empezar en este deporte.

Palabras finales de este primer capítulo

Ubicarnos cuando hacemos espárring (“el espárring no es la pelea“), tener el equipo adecuado, y rodearnos de compañeros adecuados. Son tres fundamentales medidas de prevención.

Y recordad: la salud es lo primero. Para llegar a ser bueno, hay que tomar el camino largo, y sólo con los años ir subiendo la intensidad de nuestros espárrings y entrenamientos, y entrar a competir cuando seamos realmente buenos (no antes), y con contrincantes de un nivel parejo al nuestro (evitar a toda costa ponerse en riesgo contra oponentes mucho mejores que nosotros).

¿Tenéis más ideas respecto a la prevención en boxeo? Dejadlas en los comentarios!

En los próximos artículos iremos desgranando el resto de medidas para recuperarnos: nutrición, dormir, naturaleza… No os los perdáis!